Mujer con medias humillada con redes de pescar
Lleva días soñando con que la dominen los pies de él mientras se pinta las uñas de rojo sangre, pero hoy no hay tiempo para juegos: la tienen atada de pies y manos con redes de pescar que le aprietan la piel como si quisieran arrancarle el aliento. Él le baja las medias hasta los tobillos, le agarra el pelo y le escupe en la boca mientras ella jadea con los labios entreabiertos, deseando que le meta la polla hasta ahogarla. Las redes le dejan marcas rojas en los muslos cuando él le da un azote seco en el coño empapado, haciéndola gritar de dolor mezclado con placer mientras el escozor le recorre el cuerpo como un latigazo. Le susurra al oído que es su puta y que solo él decide cuándo se corre, pero primero quiere verla llorar cuando le golpee los huevos con un palo fino, dejando que el dolor le nuble la vista mientras el sudor le resbala por la espalda. Ella intenta zafarse, pero las redes no ceden, solo se clavan más en su carne cuando él le apiña los cojones contra el suelo con el pie, aplastándolos hasta que ella llora de verdad, con lágrimas y babas mezcladas en la barbilla. La polla de él le roza los labios antes de enterrársela hasta la garganta, ahogándola con cada embestida mientras le azota el culo con la red, sintiendo cómo cada golpe le arranca un gemido ahogado entre arcadas. El dolor en los huevos es insoportable, pero el coño le late con furia, empapando las redes que le cubren el coño, y cuando él le ordena que se corra o le partirá los huevos de una patada, ella no puede evitarlo: su cuerpo se sacude en espasmos mientras un chorro de leche le escapa por las piernas, mezclado con los gritos que ya no puede contener.