Sasha Rose se deja empotrar como una perra sumisa
Te voy a contar cómo Vladkol me despertó de la manera más salvaje. "Abre las piernas, puta, que hoy te voy a romper el coño" me susurró al oído mientras me agarraba las tetas con fuerza. No pude evitar gemir cuando su polla dura como una roca se clavó en mi coño mojado de una estocada, hasta que las caderas chocaron contra mi culo. Me ordenó que me quedara quieta mientras me follaba en perrito, agarrándome del pelo para controlarme cada vez que intentaba moverme. "¿Te gusta que te trate como una perra, verdad?" me preguntó mientras me azotaba el culo rojo. Le supliqué que me dejara chupársela, pero solo me permitió arrodillarme cuando él quiso, metiéndomela hasta la garganta mientras me ahogaba con sus embestidas. En más de 10 minutos de escena, me hizo correrme tres veces, pero él solo se corrió cuando decidió, llenándome la boca de su leche espesa. Vladkol se quedó mirando mi cuerpo tembloroso, satisfecho de haberme usado como su juguete personal.