Gael Braga se empotra a Shasha Lopez en el sofá
Shasha López llegó con esa mirada de perra en celo que no engaña a nadie, sobre todo cuando se quitó el vestido ajustado y dejó al descubierto esos pechos duros como piedras con los pezones perforados. Gael Braga, con su polla gruesa y palpitante, no pudo resistirse y la agarró por la cintura para empujarla contra el respaldo del sofá, sintiendo cómo su coño ya estaba chorreando de lo mojada que estaba. Ella gimió fuerte al sentir la primera embestida, sus tetas rebotando salvajemente mientras él la empotraba por detrás con cada vez más fuerza, sus huevos golpeando contra su clítoris hinchado. Shasha no tardó en ponerse a cuatro patas, ofreciéndole el culo redondo y tatuado para que se la follara como a él le gustaba: duro, sin piedad, mientras le metía los dedos en la boca para que chupara su propio sabor. Gael no pudo aguantar más y le sacó la polla empapada para pasársela por toda la cara, dejando hilos de leche en sus mejillas antes de correrse sobre sus tetas, que brillaban bajo el sudor y el semen. Ella se retorció de placer cuando él le lamió el coño como un loco, metiéndole la lengua hasta el fondo mientras sus dedos jugaban con su piercing, arrancándole gemidos que resonaban en toda la sala. Cuando Gael la levantó y la sentó a horcajadas sobre su regazo, ella se lo tragó entero con un grito, cabalgándolo como una posesa hasta que ambos explotaron en un orgasmo que los dejó jadeando y pegajosos, con las sábanas del sofá convertidas en un desastre de fluidos y pasión descontrolada.