Rubia colombiana goza mi esposa frente a su cornudo
La colombiana de curvas explosivas llegó con su novio cornudo a mi casa para un plan sucio y sin filtros, pero él solo atinó a sentarse en el sofá mientras yo le arrancaba el vestido de una vez por todas. Sus tetas redondas rebotaban cada vez que la empotraba contra la pared del pasillo, y sus gemidos eran tan fuertes que seguro hasta el vecino de arriba escuchó cómo su coño se mojaba más con cada embestida. El cornudo no pudo aguantar ni cinco minutos viendo cómo le chupaba la polla gorda hasta dejarla bien dura antes de clavársela de una sola vez, gritando como puta barata mientras su culo respingón se abría para recibirme. Cada vez que la penetraba por detrás su culo vibraba con un sonido húmedo que me ponía más cachondo, y ella no paraba de repetir que quería que la llenara hasta el fondo porque su coño estaba hambriento de leche caliente. El cornudo se tocaba la polla floja mientras me suplicaba que no me corriera todavía, pero yo ya no podía parar: su esposa tenía un coño tan apretado que me apretaba el capullo con cada estocada, y cuando por fin me vine dentro de ella, su culo se sacudió como si le hubiera dado un calambre de placer. El cornudo se corrió sin tocarse al ver cómo su rubia se derretía con mi leche goteando entre sus piernas, y los dos quedaron ahí, sudados y satisfechos, sabiendo que ese plan sucio solo era el comienzo de muchas otras veces que repetiríamos este juego. Ella se limpió los labios hinchados con el dorso de la mano y me miró con una sonrisa de puta satisfecha, mientras él solo atinaba a susurrar que nunca había visto a su novia tan mojada y dispuesta a que la usaran como merecía.