Vecina colombiana me llena el coño con su leche caliente
La vecina de al lado, una latina de culo redondo y tetas naturales, siempre me miraba con esos ojos de puta cuando me veía pasar. Un día, sin avisar, se coló en mi casa con un tanga que apenas cubría su coño mojado y me dijo que quería que le metiera la polla hasta el fondo. No me hice de rogar, le arranqué el tanga de un tirón y la empotré contra la pared mientras ella gemía como una loca. Su culo perfecto se movía al ritmo de mis embestidas, y cada vez que le clavaba la polla hasta las pelotas, ella gritaba más fuerte. La puse a cuatro patas en el sofá y le metí los dedos en el coño mientras le chupaba los pezones. Cuando ya no aguanté más, le di la vuelta, le abrí las piernas y le vacié toda mi leche caliente en su coño bien apretado. Se corrió tan fuerte que hasta le temblaban las piernas, y después se quedó tirada en el suelo, jadeando como una perra en celo. Su culo seguía temblando cuando me acerqué para darle un último lametón en el coño, y ella me miró con esa sonrisa de puta satisfecha que me volvió loco.