Cristal May se deja empotrar y llenar de leche en doggy
Agarré a Cristal May por las caderas y la empujé contra mi polla dura, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder parar. Sus gemidos resonaban en la habitación mientras la penetraba hasta que sus nalgas chocaban contra mi vientre, sintiendo cómo su concha apretaba mi verga como si no quisiera soltarme. Ella se mordía los labios, mirándome por encima del hombro con esos ojos de puta que me volvían loco, pidiendo más aunque sabía que no debería. Le di la vuelta y la tiré sobre la cama, separándole las piernas para meterle la lengua en el coño mojado antes de clavársela de nuevo, esta vez más rápido, más fuerte, hasta que sus muslos temblaron y supe que estaba a punto de correrse. La volteé otra vez, esta vez de rodillas, y le metí la polla hasta las pelotas mientras le agarraba el pelo, tirando hacia atrás para que gritara mi nombre. En más de 10 minutos de escena, no hubo ni un segundo de descanso, solo gemidos, sudor y el sonido de carne contra carne. Cuando por fin me corrí, lo hice dentro de ella, llenándole el coño con mi leche caliente mientras ella se retorcía bajo mi cuerpo. 'Así se hace, cariño', le susurré al oído, sabiendo que ambos sabíamos que esto no debería estar pasando.