Ritchie traga polla enorme con garganta profunda
Ritchie se arrodilló frente a él con los labios pintados de rojo y la mirada llena de lujuria, sabiendo que esa noche no iba a soltar ni un centímetro de esa verga monstruosa que le colgaba entre las piernas. Él no perdió tiempo y le agarró la cabeza con ambas manos, hundiéndole la polla hasta la garganta de una sola embestida que la hizo atragantarse y sacarle los ojos de órbita mientras los suyos se llenaban de lágrimas. La saliva le resbalaba por la barbilla y le mojaba los pechos, que se movían al ritmo de sus gemidos ahogados cada vez que él le empotraba la polla hasta el fondo, haciendo que su coño chorreara sin parar. Ella le lamía los huevos con la lengua bien afuera, arriesgándose a que le diera un azote en la cara si no los chupaba con suficiente fuerza, mientras las gotas de sudor le caían del pecho al suelo de tanto esfuerzo por no ahogarse. Cuando por fin la sacó un segundo para respirar, él le escupió en la boca y se la volvió a clavar hasta tocarle las amígdalas, obligándola a tragar su saliva espesa mezclada con los primeros chorros de leche caliente. Ritchie no dudó en abrir la boca bien grande y tragárselo todo, sintiendo cómo la corrida le quemaba la garganta mientras los espasmos del orgasmo le sacudían el cuerpo entero. Él le agarró los pechos por detrás y se los apretó contra la cara mientras ella seguía tragando, dejando que los últimos chorros de semen le resbalaran por los labios y le mancharan el escote. La escena terminó con ella completamente empapada, con los muslos pegajosos por el flujo que no dejó de salirle mientras él se limpiaba la polla aún dura contra su mejilla sudorosa, listo para volver a empezar en cuanto recuperara el aliento.