La diosa Kayla retó a Bea a una sesión de facesitting sin piedad
Esa tarde en el estudio, la tensión se cortaba con cuchillo cuando Mistress Kayla desafió a Lovely Bea a una prueba de sumisión extrema. La dominatrix, con su cuerpo musculoso y sus curvas perfectas, se plantó frente a Bea con una sonrisa burlona mientras le ordenaba arrodillarse. Sin perder tiempo, Kayla le colocó los pies sobre los hombros de Bea, aplastándole la cara contra su coño empapado mientras gemía de placer. Bea, con las manos atadas, solo podía resistir el peso de la diosa mientras su boca se llenaba del sabor salado de su excitación. Kayla movía las caderas con ritmo, frotándose contra el rostro de Bea mientras le exigía que la lamiera más fuerte. El sonido de los gemidos de Kayla llenaba la habitación, mezclándose con los jadeos ahogados de Bea, que luchaba por respirar bajo el peso de la dominatrix. De pronto, Kayla la empujó contra la pared, levantándole la falda para azotarle el culo con fuerza, dejando marcas rojas en su piel. Bea, con el coño mojado y el cuerpo temblando, no podía evitar gemir cada vez que Kayla le clavaba los dedos en el culo. La diosa, satisfecha, se corrió sobre el rostro de Bea, dejando un rastro de fluidos calientes que goteaban por su barbilla. Al terminar, Kayla se alejó, dejando a Bea exhausta y con los labios hinchados, mientras una mancha húmeda en el suelo marcaba el lugar donde todo había comenzado.