Indica Foxx se deja empotrar por Danny Lover en el culo rojo
El sonido del tacón rompiéndose contra el suelo del cuarto es la señal: ella ya no aguanta más. Lleva días mirándolo de reojo, rozando su polla con la mano "sin querer", mordiéndose el labio cuando él se inclina para recoger algo del suelo. La tensión entre ellos es insoportable, como un cable de alta tensión a punto de chisporrotear. Hoy, cuando Danny Lover entra a la habitación con esa sonrisa de saber que la tiene lista, Indica Foxx ya está de rodillas, el culo en pompa, las nalgas rojas de tanto apretar los muslos. Él ni siquiera pregunta: agarra su polla gruesa y la frota contra su agujero apretado, sintiendo cómo ella gime antes de que él siquiera la toque. La primera embestida es seca, brutal, y ella grita, pero no para que pare—para que vaya más profundo. Danny Lover no se lo piensa dos veces: la agarra de las caderas y la penetra hasta que las caderas chocan, hasta que el sonido de la piel golpeando la piel llena la habitación. Indica Foxx se muerde el labio, los ojos cerrados, las uñas marcando la sábana mientras él la empala una y otra vez, cada movimiento más salvaje que el anterior. Cuando él por fin se corre, lo hace con un gruñido, llenándole el culo hasta que el semen le escapa por los muslos. Ella se queda temblando, el cuerpo todavía vibrando, sabiendo que esto no se acaba aquí—la próxima vez, él va a exigir que lo chupe hasta que le duela la mandíbula.