Esposa provocadora chupa pollas de ladrones en su casa
No era la primera vez que Jose Lirios la veía contoneándose en ese short ajustado, pero hoy la esposa de al lado lo hizo a propósito: se inclinó exageradamente para recoger el periódico, rozó su culo contra la cerca y le mandó una foto de sus tetas pequeñas pero duras. Cuando los ladrones entraron, ella no gritó, solo sonrió y se arrodilló frente a ellos. Sus labios carnosos envolvieron la primera polla como si fuera un helado, chupando con esa técnica que aprendió en sus años de universidad. El primer tipo gimió cuando ella le mordió suavemente el glande, mientras sus dedos jugaban con sus bolas. El segundo se bajó los pantalones y le empujó la cabeza hacia abajo, pero ella lo esquivó con una risa y se llevó ambas vergas a la boca, alternando entre ellas. Sus tetas naturales rebotaban con cada movimiento, los pezones duros como piedras. Cuando uno le agarró el pelo para follarle la boca, ella lo dejó hacer, sintiendo cómo la polla le rozaba la garganta. El otro le metió los dedos en el coño, ya mojado, y ella gimió alrededor de la verga que tenía dentro. En más de 10 minutos de escena, los tres sudaban, los gemidos se mezclaban con los sonidos de saliva y carne golpeando. Justo cuando el primero estaba a punto de correrse, ella se apartó y se subió a la mesa, abriendo las piernas para mostrar su coño rosado e hinchado. El segundo no aguantó más y le clavó la polla de una estocada, llenándola hasta que sus caderas chocaron. Ella gritó, arqueando la espalda, mientras el primero se masturbaba sobre sus tetas. El orgasmo la sacudió justo cuando el segundo le disparó su leche caliente dentro, y entonces...