Nuria Millan lo volvió loco con su boca y su culo
Nuria Millan llevaba días provocándolo a propósito: fotos en ropa interior ajustada, rozándose contra él al pasar, mordiéndose el labio cuando lo miraba. Sabía que Tommy Cabrio no aguantaría mucho más, y cuando por fin la atrapó contra la pared, su polla ya estaba dura como una roca. Le arrancó la ropa de un tirón, dejando al descubierto sus tetas naturales que rebotaban con cada embestida. Mi coño estaba chorreando desde el primer roce, y cuando me penetró de una estocada, grité tan fuerte que los vecinos debieron escucharme. Tommy me empotró contra el sofá, sus manos apretando mis caderas mientras entraba y salía como un animal salvaje. Sentí cada centímetro de su verga gruesa frotando mis paredes, y cuando me ordenó que me arrodillara para chupársela, obedecí sin pensarlo. Mi boca se llenó de su sabor salado mientras lo mamaba con ganas, mis dedos jugando con mis pezones duros. No tardó en correrse, su leche espesa cayendo sobre mi lengua, pero yo no me detuve hasta que su polla quedó flácida. Después, Tommy se desplomó en la cama, sudando y sin aliento, mientras yo me limpiaba los restos de semen de mi barbilla con una sonrisa satisfecha. Lo único que quedó en el suelo fue mi tanga roto, tirado junto a la mesita de noche.