Esposa cachonda prefiere que le metan el culo en casa
La mujer no podía aguantar más con las ganas desde que su marido se fue de viaje y decidió mandarle un wasap con fotos de su culo regordete moviéndose frente al espejo del baño. Él llegó como un loco al verla despatarrada en el sofá, con las tetas rebotando y el coño ya chorreando sin parar, pero ella le gruñó que ni se le ocurriera correrse dentro porque no quería quedar preñada. La pobre estaba tan desesperada que le suplicó que le metiera la polla bien dura por el culo, agarrándose con fuerza a los cojines mientras él le escupía saliva en el agujero para lubricarla mejor. La gorda nalga se abrió al primer empujón y el cabrón empezó a empotrarla como un animal, haciendo que sus gemidos llenaran toda la casa mientras sus tetas bamboleaban sin control. Cada embestida le sacudía el vientre y le dejaba el coño empapado de jugos, pero a ella le daba igual porque solo quería sentir cómo su culo se abría al máximo y se le llenaba de leche caliente. El tipo no tuvo piedad y le metió la polla hasta las pelotas, escuchando cómo sus gruñidos se convertían en gritos de placer mientras el semen le resbalaba por las nalgas. Cuando por fin se sacó la verga, la esposa quedó tirada en el suelo con las piernas temblorosas y el culo abierto como una flor, satisfecha pero con la ropa interior hecha puré. La próxima vez que su marido vuelva de viaje, ya sabe que va a encontrar la casa llena de leche y gemidos, porque esta puta no puede resistirse a un buen empalamiento anal.