Luna Green se deja llenar de leche en todas partes
Llevaba días provocándolo a propósito: fotos en ropa interior ajustada, rozándome contra él cuando pasaba, susurrándole al oído lo que quería que me hiciera. Sabía que no aguantaría mucho más, y cuando por fin me empotró contra la pared, su polla gruesa entrando de una estocada, supe que esta vez no se detendría. Mi coño ya estaba mojado antes de que me tocara, pero cuando me dio vuelta y me puso a cuatro patas, el primer empujón me hizo gemir tan fuerte que los vecinos debieron escucharme. Markus no se conformó con meterla hasta las pelotas en mi culo apretado, cada vez que se corría, me llenaba la boca, las tetas, la espalda, como si quisiera marcarme por completo. En más de 19 minutos de escena, no hubo un solo momento en que no estuviera gimiendo, suplicando o gritando su nombre. Cuando por fin me dejó exhausta, con su leche goteando de todos lados, me susurró al oído que esto solo era el principio. La próxima vez, prometo que no será tan suave.