Dos negras follando con juguetes y aceite hasta correrse
Mojando sus coños con aceite, Jada First y yo no aguantamos más y nos lanzamos a chuparnos como si mañana no existiera el mundo. Sus tetas enormes rebotaban mientras yo le metía los dedos hasta hacerla gemir, y cuando sacó ese strap-on monstruoso, supe que me iba a romper entera. El riesgo de que alguien entrara en cualquier momento nos ponía más calientes, así que teníamos que ser rápidas y silenciosas, con los gemidos ahogados en la boca de la otra. Cada embestida de ese juguete enorme me hacía chocar contra el colchón, sintiendo cómo me abría por completo, mientras ella me agarraba el culo para empujar más fuerte. El calor de su cuerpo sudado pegado al mío, los gritos que apenas podíamos contener, y el sonido del aceite en nuestros coños mojados eran tan intensos que casi nos descubren. Cuando por fin nos corrimos, su rostro enrojecido y mi cuerpo tembloroso cayeron juntos, y solo entonces recordé que afuera alguien podía habernos escuchado.