Madura rompe la regla con el vecino cachondo y su juguete
El crujir de la puerta del apartamento de al lado alertó a Jamie Foster cuando Rome Major entrada sigiloso, con la polla ya dura bajo el pantalón. Los dos sabían que el marido de ella podría volver en cualquier momento, pero el calor entre sus cuerpos no daba tregua. Sin perder tiempo, Rome le arrancó el tanga y hundió la lengua en su coño empapado, mientras ella se agarraba las tetas pequeñas y gemía ahogando los gritos. El sonido de las llaves en el pasillo los hizo congelar, pero solo fue el viento. Rome aprovechó para empotrarla de espaldas al sofá, metiéndole el dildo por el culo mientras la folla con la polla gigante, sintiendo como su culo se cerraba y abría con cada embestida. Ella mordía la almohada para no gritar, sintiendo como los dedos de él apretaban sus cachetes al separarlos, mostrando esa colita roja y hinchada. El miedo de ser descubiertos solo los excitaba más, y cuando Rome le ordenó que tragara toda su leche, ella obedeció sin chistar, sintiendo el semen caliente llenarle la boca. Afuera, el marido de Jamie subía las escaleras tarareando, ignorando el olor a sexo que aún flotaba en el aire.