Ceci Milkymouzz se clava un dildo enorme mientras tiembla de placer
A media tarde, con la luz filtrándose por las cortinas, te la encuentras a ella, Ceci Milkymouzz, despatarrada en la cama, el coño ya empapado antes de empezar. Te agarras el dildo como si fuera tu polla, lo acercas a su raja y sientes cómo se estremece al primer contacto, los dedos hundiéndose en las sábanas mientras contienes un gemido. La punta entra sin resistencia, pero cuando lo empujas hasta las pelotas, su espalda se arquea y el sonido de su respiración se vuelve más agitado. Escuchas pasos en el pasillo y te quedas quieto, el dildo enterrado hasta el fondo, sintiendo cómo su coño late alrededor de él. Ella te mira con los ojos vidriosos, mordiéndose el labio para ahogar los gritos, pero no puedes parar. Lo sacas casi por completo y vuelves a clavárselo de una estocada, haciendo que sus muslos tiemblen. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento solo te pone más duro, y aceleras el ritmo, empotrándola contra el colchón mientras ella clava las uñas en tu espalda. Cada embestida la acerca más al orgasmo, sus gemidos ahogados en tu hombro, el sudor pegándoles la piel. Justo cuando crees que no puede aguantar más, sientes cómo su coño se aprieta alrededor del dildo y un chorro caliente te moja la mano. Se corre con un grito ahogado, el cuerpo convulsionando bajo el tuyo, y en ese instante, la puerta se abre...