Doctor Tampa le revisa el culo a Selena Sativa con un dildo enorme
Esa tarde en el consultorio, el aire olía a látex y mi coño ya estaba mojado antes de que el Doctor Tampa me tocara. Llevaba días imaginando cómo sería sentir ese dildo grueso abriéndome el culo, cómo sus guantes fríos me harían temblar mientras me humillaba con sus dedos. Cada vez que me miraba con esa sonrisa de médico pervertido, mis pezones se ponían duros bajo el uniforme blanco. Cuando por fin me ordenó abrir las piernas, supe que no habría piedad: el dildo era más grande de lo que esperaba, y cuando lo empujó contra mi culo apretado, gemí tan fuerte que las paredes del consultorio temblaron. El dolor se mezcló con el placer cuando empezó a moverlo dentro de mí, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que sentí que me iba a partir en dos. Selena Sativa no podía creer lo bien que me estaba rompiendo el culo ese médico sádico, y cuando por fin me corrí, mi jugo le manchó los guantes negros. En más de 19 minutos de escena, el Doctor Tampa me dejó el culo tan abierto que aún me duele al sentarme, pero valió cada segundo de humillación.