Dolle empotrando el culo de Sasha con su dildo negro gigante
Me mojé el coño mirándola vestirse, esa camisa tan ajustada, los jeans que le marcaban el culo perfecto, el pelo suelto rozándome al pasar. Melissa me tiró fotos del escote mientras me reía, pero cuando me mandó la última, con el dedo rozando su labio inferior, perdí el control. Le arranqué los jeans, le bajé las bragas con los dientes y le metí el dildo hasta que gritó. La puse a cuatro patas, le abrí las nalgas y le clavé esa polla de goma negra sin piedad, sintiendo cómo temblaba cada vez que le llegaba hasta el fondo. Ella se mordía el labio, se agarraba las tetas y me pedía más, más fuerte, más rápido. Le escupí entre las nalgas, le metí los dedos en el coño para lubrificarla mejor y la monté como una loca, embistiendo hasta que se corrió gritando. Cuando terminamos, el dildo seguía brillante de sus jugos, y su tanga roto quedó tirado en la alfombra.