Doctor Tampa le revisa el coño y el culo a Ronnie Violet
—'Doctor, no me duele, pero siento algo raro ahí dentro...' — susurra Ronnie Violet mientras se muerde el labio, con las piernas temblorosas sobre la camilla. La tienes completamente a tu merced, con esos guantes de látex brillando bajo la luz mientras tus dedos exploran cada pliegue de su coño apretado. Ella gime bajito, pero no puede evitar que el sonido se escape cuando le metes un dedo hasta el fondo, sintiendo cómo su carne se ajusta alrededor de tu piel. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento —el marido, un vecino curioso— solo la pone más mojada, y tú lo notas en cómo su humedad te cubre la mano. Le separas las nalgas con la otra mano, admirando su culo pequeño pero perfecto antes de hundir otro dedo en su agujerito virgen, haciendo que se arquee con un gemido ahogado. 'Shhh, tranquila, que no nos escuchen...' le susurras al oído, pero ella no puede evitar morderse el brazo cuando empiezas a mover los dedos en círculos dentro de su culo, sintiendo cómo se abre poco a poco para ti. En más de 17 minutos de escena, la llevas al límite, alternando entre chuparle los piececitos descalzos —que se retuercen de placer— y hundirle los dedos en su coño goteante, hasta que su cuerpo entero tiembla y se corre en tus manos, pensando solo en que ojalá pudieras follártela de verdad antes de que alguien los descubra.