Dan Damage domina a Chloe Temple con sus pies y su polla
Mis zapatos brillaban bajo las luces del estudio, y Chloe ya estaba arrodillada, esperando mi orden. Le hice lamer las suelas hasta que su boca quedó empapada, y luego le ordené que se pusiera a cuatro patas, con el culo bien abierto para mí. Mi verga ya estaba dura, lista para empotrarla de una sola estocada. Le di una nalgada que resonó en toda la habitación, y ella gimió como una perra en celo. Le agarré el pelo y la obligué a chuparme los dedos de los pies, uno por uno, mientras mi polla rozaba su coño mojado. Le dije que no podía correrse hasta que yo se lo permitiera, y ella asintió, suplicando con la mirada. La monté como a una yegua, embistiendo con fuerza hasta que sus muslos temblaron. Le metí los dedos en la boca para callar sus gemidos, pero ella los mordió, desafiándome. Le di la vuelta y la puse de espaldas, sujetándole las piernas en alto mientras mi polla entraba y salía de su coño sin piedad. Le ordené que me mirara a los ojos mientras me corría dentro, y ella obedeció, tragando cada gota como si fuera su última comida. En más de 10 minutos de escena, la dejé marcada, sudada y temblando, pero yo ni siquiera había empezado a sudar.