Madre francesa caliente exige que le coman el coño peludo
Me encanta que los hombres se arrodillen ante mí, y hoy no voy a perdonar a nadie. Susan, mi vecina francesa de tetas enormes, se acerca con esa mirada de puta que lo quiere todo. Se baja las bragas lentamente, mostrando su coño peludo y húmedo, y me ordena que lo chupe como si fuera mi dueña. Le obedezco, hundiendo mi lengua en sus labios hinchados mientras ella me agarra del pelo y me empuja más adentro. Gime fuerte, moviendo las caderas contra mi cara, exigiendo más presión, más velocidad, hasta que no puedo respirar. Luego se gira, se inclina sobre el sofá y me dice que ahora es mi turno de follarla, pero que si me atrevo a correrme antes de que ella lo diga, me castigará. La tomo por detrás, sintiendo cómo su culo carnoso rebota contra mí mientras la penetro con fuerza, escuchando sus gritos de placer y humillación. Me ordena que le dé más duro, que la llene hasta el fondo y que no me detenga, incluso cuando sus piernas empiezan a temblar. Entierro mi polla entera de golpe, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de mí, y justo cuando estoy a punto de estallar, ella me da permiso para correrme dentro de ella, pero solo después de que me humille un poco más.