Tricky Nymph me reta a un masaje caliente y me deja sin aliento
El olor de su perfume mezclado con el sudor de su cuerpo me volvió loca desde el primer segundo que entró a mi nueva casa. Sabía que Tricky Nymph era una diosa, pero no imaginaba que su boca supiera tan bien cuando empezó a lamerme los pezones mientras sus dedos se hundían en mi coño mojado. Me retó a ver si podía aguantar sus caricias, pero yo le respondí con un gemido ahogado cuando su lengua bajó hasta mi clítoris hinchado. Sus uñas arañaban mis muslos mientras su vibrador zumbaba contra mi entrada, y yo le pedí más fuerte, más rápido, hasta que me empaló con sus dedos y me hizo arquear la espalda. El sonido de mi culo chupando sus falanges me excitaba tanto que empecé a chuparle los dedos, saboreando mi propia humedad. Cuando me dio la vuelta y me penetró de rodillas, sentí su polla gruesa estirándome hasta que mis muslos temblaron. Me corrí gritando su nombre, pero ella no se detuvo, siguió embistiéndome contra el sofá hasta que mi orgasmo me dejó sin aire. Al terminar, su respiración agitada y la sonrisa satisfecha en su cara me confirmaron que había ganado la apuesta.