Dk Shingh y Payal Shingh en un encuentro bisexual explosivo
Sus miradas se cruzaban cada vez que se rozaban en la cocina, y yo ya no aguantaba más. Payal Shingh me miraba con esos ojos que prometían todo, mientras Dk Shingh deslizaba sus manos por mi espalda como si fuera la primera vez. Llevábamos días así, con caricias robadas y susurros que me ponían el coño húmedo sin siquiera tocarme. Hasta que una noche, entre risas y copas, sus bocas se encontraron con las mías, y ya no hubo vuelta atrás. Sus lenguas jugaban con las mías mientras mis dedos se perdían en sus culos perfectos, apretados y listos para ser llenados. Dk Shingh me empujó contra la pared, sus manos levantando mi falda mientras su polla dura buscaba mi entrada, y cuando la sentí entrar de una estocada, gemí tan fuerte que temí que los vecinos nos escucharan. Payal Shingh se arrodilló frente a mí, chupando mis tetas mientras sus dedos trabajaban mi clítoris, y yo ya no podía pensar, solo sentir. Sus embestidas eran profundas, rítmicas, y cada vez que su polla rozaba ese punto dentro de mí, mis piernas temblaban. Payal Shingh se subió encima de mí, su coño mojado frotándose contra mi cara mientras yo la lamía sin piedad, saboreando cada gota de su excitación. Cuando Dk Shingh se corrió dentro de mí, llenándome hasta hacerme gritar, supe que esto solo era el principio. La próxima vez, voy a hacer que me empotren contra el espejo hasta que se rompa.