Nicole Romanoff se entrega a una polla negra bien dura
Te voy a contar cómo me puse de rodillas y le pedí a Clarkes Boutaine que me empotrara hasta que me doliera el coño. 'Dame toda esa verga negra, quiero que me rompas el culo como una perra en celo', le susurré mientras me agarraba las nalgas y las separaba para él. No me hizo esperar: de una estocada me llenó el chocho hasta que sentí sus huevos pegados a mi piel. Gemí como una loca cuando empezó a embestirme, cada golpe me hacía chillar más fuerte, y cuando pasó a mi culo, me mordí el labio para no gritar. '¿Te gusta, puta?', me preguntó mientras me agarraba del pelo y me obligaba a mirarlo. 'Sí, amo, dame más', le supliqué, y él no tuvo piedad: me folló el culo como si fuera de su propiedad, marcando cada centímetro de mi cuerpo con su verga. Cuando por fin se corrió dentro de mí, Patty Raven, que había estado mirando todo el tiempo, se acercó y me lamió el coño mojado, saboreando el semen que goteaba de mi raja. La muy perra se excitó tanto que se tocó hasta correrse solo de verme tan usada.