Dk Shingh y Payal Shingh en trío excitante prohibido
Dk Shingh no podía quitar los ojos de Payal Shingh, su culo perfecto moviéndose en ese tanga de encaje que apenas le cubría la raja mojada. Sabía que si alguien entraba al estudio ahora, nos pillarían, pero eso solo me ponía más duro. Empecé besándola en el cuello mientras mis manos apretaban sus tetas firmes, los pezones duros como clavos. Le susurré que se arrodillara, y cuando abrió esa boca jugosa para chuparme la verga, gemí con cuidado de no hacer ruido. Payal Shingh se movía como una experta, su lengua rozando el frenillo mientras yo agarraba su cabeza para empujarle la polla hasta la garganta. Escuché pasos afuera y se me pararon los huevos, pero en vez de asustarme, aceleré el ritmo, follándole la boca con embestidas cortas y profundas. Cuando no pudo más, la levanté y la empotré contra la pared, hundiéndole la verga en ese coño apretado de una estocada. Sus gritos se ahogaban contra mi hombro, sus uñas marcándome la espalda mientras yo le clavaba los dedos en las caderas. Sentía su coño palpitando alrededor de mi polla, mojada hasta el punto que me chorreaba por los muslos. La giré, le bajé las bragas y le arreé en el culo antes de encajársela por atrás, escuchando cómo sus gemidos se volvían más desesperados. Noté que Payal Shingh temblaba, su cuerpo arqueándose mientras la leche le salía a chorros sobre el escritorio. Cuando terminamos, la blusa de seda quedó mancha de semen y sus labios aún brillaban por mi saliva.