Culo gigante se empalma con dildo gigante en casa
Desde que llegó la vecinita nueva con ese culo que no para de temblar bajo cada minifalda ajustada, no paraba de imaginarse cómo le quedaría ese agujerito bien prieto abrazando algo gordo y caliente. La primera vez que la vio agacharse frente a la lavadora para recoger un trapo, se le puso la polla más dura que una piedra y no pudo resistirse a probar suerte. Sin pensarlo dos veces, le agarró el culo con las dos manos, le bajó el tanga de encaje negro que apenas tapaba sus carnes y le escupió en el coño para que supiera lo que venía. Ella soltó un gemido de sorpresa al sentir cómo la punta de su verga gruesa y palpitante le rozaba el agujero, pero en vez de echarse atrás, se inclinó más hacia adelante, empujando su culo hacia atrás como una puta hambrienta por sentirlo dentro. El primer empujón le arrancó un grito ahogado, pero no bastó para detenerla: quería más, mucho más. Él la agarró por las caderas con fuerza bestial y empezó a embestirla sin piedad, cada movimiento le hacía temblar el culo como gelatina mientras la polla le abría paso a golpes profundos y brutales. Entre gemidos y maldiciones, ella le suplicó que no parara, que la llenara hasta que no pudiera más, mientras sus uñas se clavaban en la mesa de la cocina buscando algo a lo que agarrarse. El dildo monstruoso que él había traído para jugar no tardó en reemplazar a su verga, hundiéndose en su coño bien mojado mientras le azotaba el culo con cada embestida, haciendo que el sonido de carne contra carne llenara la habitación. Cuando por fin le metió hasta las bolas en el culo, ella se corrió gritando como una loca, con los jugos escapándosele por las piernas mientras él no dejaba de empotrarla sin piedad, destrozándole el agujero hasta dejarlo bien abierto y reluciente. Después de correrse tres veces seguidas, ella quedó tirada sobre la cama, con las piernas temblorosas y el culo enrojecido, mientras él le susurraba al oído que esa no sería la última vez que le hiciera sentir esa polla de monstruo dentro de su culito apretado.