Chupando la polla de un desconocido bajo la lluvia
La lluvia golpeaba el parabrisas del auto mientras yo me mordía el labio, sintiendo el calor de su mano subiendo por mi muslo. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo en medio de la calle, pero el peligro solo me ponía más mojada. Su verga ya estaba dura, palpitando contra mi boca mientras le chupaba con ganas, sintiendo el sabor salado de su pre-cum. Cada vez que pasaban autos, me apretaba más contra él, como si alguien pudiera vernos. Sus gemidos ahogados en mi pelo me volvían loca, y cuando me empujó contra el asiento, abrí las piernas sin pensarlo. Sentí cómo su polla entraba de una estocada, llenándome hasta que el culo me ardía. La lluvia golpeaba el techo mientras él me embestía, y yo solo podía gemir, sintiendo cómo mi coño se apretaba alrededor de su verga. Sabía que esto era una locura, pero no podía parar. Cada movimiento me acercaba más al orgasmo, y cuando por fin me corrí, fue con su polla enterrada hasta las pelotas dentro de mí. Ahora, mientras me limpio los labios, solo pienso en cuándo volveré a sentir esa excitación prohibida.