Cdzinha Olinda chupa mi verga como una diosa
Esa tarde en el baño de la oficina, con la puerta apenas entreabierta, sentí cómo Cdzinha Olinda se arrodillaba frente a mí. Su boca caliente envolvió mi polla dura de golpe, ahogando mis gemidos contra su garganta mientras sus dedos apretaban mis bolas. El riesgo de que alguien pasara por el pasillo me ponía más duro, y ella lo sabía, moviendo la cabeza más rápido cada vez que escuchábamos pasos lejanos. Sus labios carnosos me tragaban entero, hasta que mi verga golpeaba su campanilla, y sus ojos se humedecían de placer mientras me miraba. Le agarraba el pelo, empujando su cara contra mi entrepierna, sintiendo cómo su saliva mojaba cada centímetro. El sonido de la puerta del baño de al lado me hizo contener la respiración, pero ella no paraba, chupando con más fuerza, gimiendo alrededor de mi polla. Sabía que si alguien entraba, nos descubrirían, pero no podía evitar correrme en su boca, llenándola hasta que tragó cada gota. Ahora, mientras se limpiaba los labios, solo pensaba en lo cerca que estuvimos de que nos pillaran, y en lo mucho que le excitaba el peligro.