Darcy Orduz me empotró contra la pared mientras me corrí gritando
Las cortinas estaban a medio cerrar porque si alguien pasaba por el pasillo podría vernos, y eso hacía todo más caliente. El sol de la tarde entraba en rayos por los resquicios, iluminando a Darcy Orduz cuando me tomó de las caderas y me llenó hasta que mis gemidos se volvieron gritos. Mis tetas rebotaban con cada embestida mientras yo apretaba los muslos alrededor de su polla, sintiendo cómo me estiraba hasta las pelotas. Apreté los labios cuando escuché pasos afuera, pero él no se detuvo, solo metió los dedos en mi boca para que no hiciera tanto ruido. El sudor se nos mezclaba mientras ella me chupaba el cuello, mordiéndome justo donde me hace enloquecer. Sentí que iba a explotar cuando me puso de rodillas y me obligó a chupársela, pero antes de que pudiera terminarme, volvió a empalarme contra la pared, ahora desde atrás, agarrándome del pelo mientras yo escuchaba la puerta del vecino cerrarse. Sus embestidas eran tan fuertes que las fotos de la pared empezaron a temblar, y yo solo podía pensar en no gritar cuando escuché las llaves de mi hermanastro en la puerta. Justo cuando sentía que iba a correrme, él paró de repente y me hizo callar con su mano, pero no aguanté más y me vine con un gemido ahogado, sintiendo cómo su leche caliente me llenaba hasta el fondo. En más de 10 minutos de escena, logramos follarnos como animales en celo, siempre al borde de que nos pillaran, pero sin importarnos una mierda. Justo cuando iba a gritar otra vez, Darcy me tapó la boca con la mano y me dijo al oído que guardara silencio, pero era demasiado tarde, ya me estaba corriendo otra vez, más fuerte esta vez, sintiendo cómo cada espasmo me hacía apretar su polla como si no quisiera que se saliera. No sé cómo no nos pillaron, porque en ese momento solo existía el olor a sexo, el sonido de su piel golpeando la mía y la sensación de que en cualquier momento alguien podía entrar y vernos así, empotrados contra la pared como si el mundo se fuera a terminar. Pero no importaba, porque en ese instante solo quería que Darcy me follara más fuerte, más rápido, hasta que el mundo dejara de girar y solo quedáramos nosotros dos, jadeando y sudando, con las piernas temblorosas y el corazón a mil. Cuando escuché que la puerta del pasillo se abrió, supe que era el momento de callarnos, pero no pude evitar gemir cuando Darcy me sostuvo contra la pared y me penetró con toda su fuerza, sintiendo cómo cada embestida me acercaba al borde otra vez. No sé si alguien nos escuchó, pero en ese momento no me importaba, solo quería que Darcy me follara hasta que no pudiera caminar, hasta que mi coño estuviera tan mojado que no pudiera dejar de gotear, hasta que sus dedos se hundieran en mi carne y sus dientes marcaran mi piel para siempre. Y así lo hizo, una y otra vez, hasta que el mundo desapareció y solo quedó el sonido de nuestros cuerpos chocando, de mis gemidos ahogados y de su respiración agitada. Fue la mejor follada que he tenido, y si alguien nos hubiera pillado, habría valido la pena. Pero afortunadamente, nadie lo hizo, y pudimos disfrutar de cada segundo, de cada roce, de cada gemido, sabiendo que en cualquier momento podríamos ser descubiertos. Y eso, justo eso, fue lo que hizo que todo fuera aún más intenso, más caliente, más malditamente perfecto. No sé cómo logramos no hacer ruido, pero Darcy me llenó hasta que no pude más, y yo solo podía apretar las sábanas entre mis dedos mientras me corría una y otra vez, sintiendo cómo su polla me estiraba, cómo sus manos se aferraban a mi cuerpo y cómo su boca devoraba la mía. Fue una escena de más de 10 minutos, pero se sintió como si el tiempo no existiera, como si solo importáramos nosotros dos, follando como animales, sin importarnos nada más. Y cuando finalmente dejamos de mover, con los cuerpos sudorosos y las respiraciones entrecortadas, supe que había sido la mejor follada de mi vida. Y si alguien nos hubiera pillado, habría valido cada segundo.