Brunozl me reta a aguantar su polla monstruosa en el culo
El olor a sudor y lubricante me llenó la nariz mientras él se acercaba, su polla ya dura como una roca. Brunozl siempre ha sido un puto provocador, y esa noche no fue la excepción: '¿Crees que puedes con mi verga?' me desafió, mordiéndose el labio. Yo, con el culo ya temblando de anticipación, le respondí con una sonrisa pícara: 'Demuéstrame que no soy yo quien te va a hacer rogar'. Se rio, pero sus ojos brillaban de excitación. Me empujó contra la cama, sus manos ásperas agarrando mis caderas mientras su polla gruesa se deslizaba entre mis nalgas. Gemí cuando la punta rozó mi agujero, ya mojado de tanto desearlo. 'No te corras antes que yo', le advertí, pero él solo gruñó y empujó de una estocada, llenándome hasta que mis piernas temblaron. Cada embestida era más profunda, más salvaje, sus huevos golpeando mi piel mientras yo arañaba las sábanas. '¡Más fuerte!', le exigí, y él obedeció, clavándose en mi culo como si quisiera romperme. Sentí su polla palpitar dentro de mí, sus gemidos ahogados contra mi espalda. Cuando por fin se corrió, su leche caliente inundó mi interior, y yo me reí al ver su cara de derrota. 'Te dije que no podrías conmigo', susurré, pero él solo sonrió, ya planeando la revancha.