Baby Kitten domina con la máquina de follar
Esa tarde en el gimnasio, después de una sesión de yoga, decidí vengarme de mi ex. ¿Te gustaría estar en su lugar mientras me empotraba contra la máquina de follar? La polla de silicona se hundía en mi coño mojado, chorreando de excitación, mientras mis tetas rebotaban con cada embestida. Gemía sin control, sintiendo cómo el plástico me taladraba hasta las pelotas, y mis muslos temblaban de placer. La máquina no paraba, y yo me arqueaba, mordiendo los labios para no gritar. Imaginaba a mi ex viéndome así, completamente sumisa, pero disfrutando cada segundo. Mis uñas se clavaban en el colchón, y el sudor me pegaba el pelo a la cara. Cuando por fin me corrí, fue tan intenso que casi me desmayo. La máquina seguía moviéndose, pero yo ya no podía más. Al día siguiente, mi ex recibió un mensaje con el video. Su reacción fue lo mejor: se quedó pálido y no pudo ni responder.