Ani Grok me provoca con mensajes calientes y terminamos follando en su casa
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de la pantalla del ordenador, con el sonido de los mensajes llegando uno tras otro. Ani Grok llevaba horas enviándome fotos de su cuerpo, de sus tetas grandes y su coño mojado, siempre con algún detalle que me volvía loca. Cada vez que me mandaba un mensaje, mi polla se ponía más dura, y yo no podía evitar tocarme mientras imaginaba lo que vendría después. Hasta que un día, decidí ir a su casa sin avisar. Cuando abrió la puerta, llevaba un vestido ajustado que apenas cubría su culo redondo y sus tetas perfectas. Sabía que lo había hecho a propósito, para provocarme, y funcionó. La empujé contra la pared y le arranqué el vestido, dejando al descubierto sus pezones duros y su coño ya empapado. Le metí los dedos sin piedad, sintiendo cómo se contraía alrededor de ellos, y ella gemía como una puta en celo. La llevé al sofá y me senté, obligándola a montarme mientras yo le chupaba los pechos. Sus caderas se movían con desesperación, y yo le agarraba el culo con fuerza, sintiendo cómo mi verga entraba hasta las pelotas en su coño apretado. Cuando no pudo más, se corrió gritando, y yo seguí follándola hasta que su cuerpo temblaba sin control. Al final, mientras me miraba con los ojos llenos de lujuria, pensé en lo bien que lo habíamos pasado, y en que no sería la última vez.