Alex la observa mientras Bella se cambia de ropa
El sonido de la cremallera al abrirse resonó en la habitación mientras Bella se quitaba el vestido ajustado, dejando al descubierto sus curvas perfectas. Alex, escondido tras la puerta, no podía creer su suerte: la chica que siempre lo había ignorado ahora estaba a su alcance, vulnerable y sin sospechar nada. La venganza por años de desprecio lo consumía, y su polla ya estaba dura imaginando lo que haría. Se acercó sigiloso, sintiendo el perfume dulce de su piel mezclado con el sudor de la excitación. Sin decir una palabra, la agarró por la cintura y la empujó contra la pared, sus manos explorando cada centímetro de su cuerpo. Bella gimió al sentir sus dedos hundirse en su coño ya mojado, pero antes de que pudiera protestar, Alex le tapó la boca con la suya, saboreando su resistencia. La levantó en brazos y la llevó hasta la cama, donde la tiró boca abajo, separándole las piernas con las rodillas. Su polla entró de una estocada, llenándola hasta que las caderas chocaron, y Bella arqueó la espalda con un grito ahogado. Cada embestida era más violenta, más profunda, mientras Alex gruñía de placer, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de su verga. La humedad de su corrida le resbalaba por los muslos, pero él no se detuvo, follándola con furia hasta que ella se corrió, temblando bajo su cuerpo. Cuando terminó, Alex se quedó mirándola, sintiendo una mezcla de satisfacción y resentimiento. Bella, con la respiración agitada, solo pensaba en cómo había dejado que el chico que siempre la ignoró la tratara como a una puta.