Alicia Trece se deja follar por su hermanastro en un encuentro prohibido
Alicia Trece te mira con esos ojos de puta mientras te agarra la polla y te la chupa con ganas, sintiendo cómo se moja más con cada lamida. Sabes que en cualquier momento alguien podría entrar—el padre de ella, un vecino curioso—pero no puedes parar. La levantas y la empotras contra la pared, sintiendo cómo su coño apretado te envuelve hasta las pelotas. Ella gime bajito, mordiéndose el labio para no hacer ruido, pero el sonido de sus caderas chocando contra las tuyas es imposible de callar. La llevas a la cama y la pones a cuatro patas, abriéndole el culo para ver cómo brilla su coño rosado, completamente empapado. La embistes de una estocada, sintiendo cómo su cuerpo tiembla con cada empujón. Alicia Trece se arquea, gimiendo más fuerte ahora, y te clava las uñas en la espalda mientras te aprieta la polla con sus músculos. Sabes que si alguien escucha, todo se arruina, pero no puedes resistirte a correrte dentro de ella, llenándola hasta que su cuerpo se estremece con el orgasmo. Cuando terminas, Esteban Gamboa, que estaba escondido observando, solo puede tragar saliva al ver cómo Alicia Trece se derrumba en la cama, con la respiración agitada y el coño aún palpitando.