Zack se deja empotrar por dos machos en el bosque
Estaba chupando la polla de Marcus cuando sentí que alguien más se acercaba por detrás. Angel Elias no perdió el tiempo y empezó a restregar su verga dura contra mi culo, gimiendo como un animal en celo. Al principio me resistí, pero cuando Marcus me agarró de las caderas y me obligó a arrodillarme, supe que no había escapatoria. La polla de Angel era más gruesa de lo que imaginaba, y cuando la metió de una estocada, sentí que me partía en dos. Grité, pero Marcus no me dejó respirar: me embistió la boca con su verga mientras Angel me follaba el culo sin piedad. El sudor me corría por la espalda, y cada embestida me hacía gemir más fuerte. De repente, Marcus se corrió en mi garganta, llenándome la boca con su leche espesa. Angel, sin sacarla, me dio dos últimas embestidas brutales y me llenó el culo hasta las pelotas. Cuando por fin se apartó, vi que Marcus me miraba con una sonrisa de satisfacción, pero Angel, el que había descubierto mi secreto, solo podía reírse mientras se limpiaba la polla. Marcus se acercó y me besó, saboreando su propia leche en mis labios, mientras Angel se reía como un loco.