John Gay y su culo perfecto te vuelven loco de deseo
El olor a sudor y jabón barato del vestuario te invade mientras John Gay se quita la camiseta, mostrando esos músculos marcados y ese culo redondo que te ha estado volviendo loco toda la semana. Llevas días mirándolo de reojo en la ducha, imaginando cómo sería agacharte y morder esa carne firme, cómo se sentiría esa polla gruesa en tu boca. Hoy no puedes resistirte más. Te acercas por detrás mientras él se seca, y sientes cómo su cuerpo se tensa bajo tus manos cuando lo agarras por las caderas. John gira la cabeza y te mira con esos ojos oscuros, llenos de lujuria, antes de empujarte contra la pared y bajarte los pantalones. Te la chupa con fuerza, haciendo que gimas sin control, y cuando ya no aguantas más, lo empujas contra el banco y le abres el culo con los dedos, sintiendo cómo se moja al tocarlo. Te la metes de una estocada, sintiendo cómo su calor te envuelve, y empiezas a embestirlo con fuerza, escuchando cómo sus gemidos rebotan en las paredes de azulejos. Cada vez que chocas contra él, John grita más fuerte, pidiendo que lo folles más duro, que no pares, que le llenes ese culo perfecto hasta que no pueda más. Sientes cómo tu polla late dentro de él, cómo se aprieta a tu alrededor, y justo cuando estás a punto de correrte, John se agarra la polla y se la masturba con furia, corriéndose sobre el banco mientras tú le llenas el culo de leche caliente.