Cole Blue sorprende a Adam Snow con una polla monstruosa
—Mierda, no esperaba que tu verga fuera así— susurra Adam Snow mientras sus dedos acarician los pezones erectos de Cole Blue, que se ríe con complicidad. El joven rubio, contratado para un servicio íntimo, no imaginaba que el hombre maduro escondería un arma así entre sus piernas. Su polla gruesa y venosa, totalmente depilada, late con cada latido de su corazón. Cole lo empuja contra la pared, arrancándole un gemido cuando aprieta sus dedos alrededor de su cuello. Adam Snow siente cómo la saliva gotea de su boca abierta mientras mira hacia abajo, hipnotizado por la verga que crece ante sus ojos. —Chúpamela, putita— ordena Cole Blue, y el joven no duda en obedecer, tragando hasta hacerle toser. Sus labios carnosos envuelven el glande, mojándolo con su baba antes de meterla hasta las pelotas. Adam Snow se desploma de rodillas, sintiendo cómo la polla de Cole le llena la garganta. El gemido ahogado del joven resuena en la habitación mientras Cole agarra su pelo rubio, follándole la boca sin piedad. Adam Snow se agarra los muslos, sus dedos se clavan en su propia piel mientras lucha por respirar. La saliva brota de sus labios cuando Cole saca su verga con un chasquido, dejando un hilo viscoso colgando. —Quiero que me montes— jadea Cole, y Adam Snow se levanta, temblando de excitación. Se sube sobre la polla de Cole, sintiendo cómo lo estira por dentro. Cada embestida lo hace gemir más fuerte, sus manos se aferran a sus propios muslos mientras rebota sin control. El sonido de piel golpeando piel llena la habitación. Cole Blue gruñe, agarrando las caderas de Adam Snow para clavársela más profundo. Adam Snow grita cuando siente el chorro caliente llenarlo por dentro, pero Cole no para, empotrándolo hasta que su cuerpo entero tiembla. La próxima vez, Adam Snow tendrá que aguantar más.