Stepsis organizando el armario se pone cachonda perdida
Stepsis llevaba una camiseta ajustada que dejaba poco a la imaginación, con esos abdominales marcadísimos que se le marcaban cada vez que se agachaba para ordenar la ropa en el armario. El tipo que estaba grabando no podía apartar la mirada de su culo prieto, bien redondito y perfecto, mientras ella se mordía el labio inferior sin darse cuenta de que la cámara la estaba captando en plena faena. Cuando se agachó por tercera vez para alcanzar un estante alto, el short corto que llevaba se le subió un poco más, dejando al descubierto el nacimiento de su coño depilado y brillante por la excitación. El cámara no lo pensó dos veces y se acercó por detrás, restregando su polla dura contra el culo de Stepsis sin aviso. Ella soltó un gemido ahogado al sentir el calor de ese tronco grueso y caliente pegado a su piel, pero en vez de apartarse, se dejó llevar por el instinto y se inclinó aún más, ofreciéndose sin decir ni una palabra. Él, sin perder tiempo, le bajó el short de un tirón y le metió dos dedos dentro de su conejito empapado, haciendo que Stepsis soltara un gritito de sorpresa mezclado con placer. La sensación de esos dedos moviéndose rápido dentro de su coño mojadísimo la volvió loca, y antes de que pudiera reaccionar, él ya le había bajado la camiseta y le había agarrado las tetas por encima de la tela, apretándolas con fuerza mientras le susurraba al oído lo buena que estaba. Stepsis, sin poder resistirse, se dio la vuelta y se arrodilló frente a él, sacando su polla gruesa y palpitante para empezar a chuparla con desesperación, lamiendo la punta con la lengua bien afuera y metiéndosela hasta la garganta sin importarle el tamaño. El sabor salado y el olor a sexo fresco la excitaban aún más, y mientras le masajeaba los huevos con una mano, con la otra se acariciaba el clítoris hinchado, sintiendo cómo el calor le subía por todo el cuerpo. Él, al verla así, loca de lujuria y con las mejillas rojas por el esfuerzo, no pudo aguantar más y la levantó en peso, empotrándola contra la pared del armario. Con un movimiento brusco, le abrió las piernas y se la clavó de una sola estocada, haciendo que Stepsis aullara de placer mientras sus tetas rebotaban con cada embestida. El sonido de los cuerpos chocando, mezclado con los gemidos de ella y los gruñidos de él, llenaba el pequeño espacio mientras la polla entraba y salía sin piedad de su coño estrecho y empapado. Stepsis, con los ojos vidriosos y la boca abierta en un grito mudo, sintió cómo el orgasmo le recorría la espalda como un relámpago, y antes de que pudiera recuperarse, él le metió dos dedos en la boca para que se los chupara mientras le llenaba el coño de leche espesa y caliente, dejándola completamente satisfecha y con las piernas temblorosas.