Rodrigo Tesudo se pajea rápido antes de que lo descubran
¡Cierra la puerta, por favor! susurró Rodrigo mientras empujaba con el hombro la puerta del baño. Sabía que en cualquier momento su hermano podía aparecer para usar el lavabo, pero la necesidad era tan urgente que no podía contenerse. Con una mano ya dentro del pantalón, palpó su polla dura como piedra, goteando pre-puta que le empapaba los dedos. Se apoyó contra la puerta, escuchando los pasos en el pasillo mientras se bajaba el pantalón de un tirón. No había tiempo para quitarse la ropa, así que solo abrió su bragueta lo suficiente para sacarse el miembro hinchado. Empezó a masturbarse con frenesí, apretando la polla hasta que los dedos le marcaban la piel. Los gemidos los ahogaba mordiéndose el labio, pero cada vez que una embestida lo hacía gemir más fuerte, aguzaba el oído por si alguien se acercaba. El líquido viscoso le untaba el puño, facilitando el movimiento cada vez más rápido. Las caderas se movían solas, buscando ese momento en que todo explotaría. De pronto, escuchó el crujido de un piso cerca y se paralizó, conteniendo la respiración. Pero solo era el ruido del televisor en la sala. Relajó los hombros y siguió, ahora más desesperado, sintiendo cómo sus huevos se endurecían contra el cuerpo. La puerta vibraba con cada empujón, y Rodrigo tuvo que sujetarse del lavabo para no perder el equilibrio. El orgasmo lo agarró de golpe, vacío los huevos entre espasmos violentos, salpicando el suelo y el espejo. Se quedó quieto, tenso, escuchando si el sonido de su respiración delataba lo que acababa de pasar. Afuera, su hermano entró a la cocina riéndose de algo que vio en el celular, sin sospechar nada. Rodrigo se limpió rápido y salió del baño como si nada, pero el corazón le latía tan fuerte que tuvo que fingir que buscaba algo en su habitación para recuperarse.