Olivia se deja llenar de leche en una noche de sexo salvaje
Olivia no podía resistirse a la polla enorme de su jefe después de semanas de miradas cómplices en la oficina. Una noche, lo invitó a su casa con la excusa de revisar unos papeles, pero en cuanto cerró la puerta, se arrodilló y empezó a chuparle la verga con tanta fuerza que él no pudo evitar gemir. La morena de culo respingón se dejó empotrar contra la pared mientras él le metía los dedos en el coño bien mojado, haciendo que gritara de placer. Luego, la puso a cuatro patas en la cama y le clavó la polla hasta el fondo, embistiendo con tanta fuerza que el sonido de los cachetazos resonaba en toda la habitación. Olivia se corrió dos veces antes de que él le llenara el chocho de leche caliente, gimiendo como una puta en celo. Al final, quedó exhausta, con las piernas temblorosas y el cuerpo cubierto de sudor, pero con una sonrisa de satisfacción. La próxima vez, prometió, sería en el jardín de su casa, bajo las estrellas.