Nikkita Kay se deja empotrar en todas las posturas hasta correrse en su boca
El cuarto olía a lujuria cuando ella entró, vestida con un short ajustado que apenas cubría su culo respingón y una blusa transparente que dejaba ver sus tetas naturales. Te voy a contar cómo Nikkita Kay me provocó desde el momento en que llegó, rozándose contra mí mientras se reía, mandándome fotos con su coño húmedo y diciéndome que si no me controlaba, me iba a arrepentir. Pero cuando finalmente me dejé llevar, la agarré del pelo y la obligué a chupar mi polla como una perra, metiéndosela hasta las pelotas mientras gemía con los ojos llorosos. La puse a cuatro patas y la embestí como un animal, sintiendo cómo su culo se abría con cada embestida, hasta que no aguanté más y le vacié toda mi leche en la cara, manchando sus labios y su piel pálida. ¿Te gustaría estar en mi lugar? La próxima vez la haremos en mi auto, donde no pueda escapar de mis manos.