Chanel Preston desafía a James Deen a una follada salvaje en la cocina
Me miró con esa sonrisa de puto seguro de sí mismo y me dijo que no iba a poder con él, así que le bajé los pantalones y le mostré quién manda aquí. Mi coño ya estaba mojado antes de que su polla grande y dura empezara a entrar, pero no le di el gusto de gemir enseguida, aunque cada embestida me hacía apretar los dientes. Él me agarró de las tetas mientras me empotraba contra la mesa, y yo le clavé las uñas en la espalda para que supiera que esto no era un juego. El sonido de su piel golpeando la mía resonaba en toda la cocina, y cuando me dio la vuelta para tomarme por atrás, sentí cómo su verga me llenaba entera de golpe, rozando ese punto que me hacía temblar. No le pedí que parara, pero tampoco le dejé ganar fácil: me arqueé más, moví el culo para que se hundiera hasta las pelotas, y cuando por fin me corrí, fue tan fuerte que me temblaban las piernas. Él no se quedó atrás y me llenó la boca con su leche espesa, pero antes de tragar, lo miré y le dije: '¿Ves? Esto es lo que pasa cuando me retas, cabrón.'