Nalgas perfectas pidiendo polla dura en la webcam
Eran las tres de la mañana cuando él encendió la cámara y la vio ahí, con ese culo redondo y prieto brillando bajo la luz tenue de la habitación. Sus nalgas, firmes y bien separadas, pedían a gritos ser llenadas, y él no pudo resistir la tentación de deslizar su polla gruesa entre ellas, sintiendo cómo el calor de su cuerpo lo envolvía. Ella gemía bajito, mordiéndose el labio mientras él empujaba con fuerza, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder parar. Cada embestida la hacía arquearse más, sus muslos temblando mientras sus dedos se clavaban en las sábanas. Él la agarró de las caderas, tirando de ella hacia atrás para hundirse más, sintiendo cómo su culo apretado lo apretaba como un guante. Ella jadeaba, suplicando que no se detuviera, aunque sabía que esto no debía estar pasando. Él gruñó, sintiendo cómo su polla palpitaba dentro de ella, y cuando por fin se corrió, fue con un gemido largo y profundo, llenándola hasta que su semen resbaló por sus muslos. Ella se quedó quieta un momento, sintiendo el peso de lo que acababan de hacer, pero cuando él le susurró al oído '¿Ves cómo te gusta que te rompan el culo?', solo pudo sonreír con complicidad.