La niñera Haley Reed se deja empotrar por su jefe
El sol entraba por la ventana de la habitación cuando me agaché para recoger los libros que se habían caído. No esperaba que Jason Moody, mi jefe, entrara así, con esa mirada de depredador. Al principio solo quería que me ayudara, pero cuando me tomó de la cintura y sentí su polla dura contra mi culo, supe que esto no sería normal. Me mordí el labio cuando sus dedos se colaron bajo mi falda, descubriendo que ya estaba mojada. 'Sabía que eras una puta disimulada', susurró mientras me empujaba contra la cama. Nunca había sentido algo tan grueso entrar de golpe, mi coño se estiró hasta que sus caderas chocaron contra mi culo. Grité cuando sus embestidas me hicieron gemir como una perra en celo, pero él solo reía mientras me agarraba del pelo. '¿Te gusta que te rompan el culo, Haley?', preguntó mientras me daba la vuelta para chuparme los pezones. Mis tetas pequeñas rebotaban con cada movimiento, y cuando me puso a cuatro patas, su lengua lamió mi ano antes de meterla entera. El placer me quemaba por dentro, y cuando su polla volvió a entrar, esta vez por atrás, el dolor se mezcló con el éxtasis. '¡Más fuerte!', le grité, y él obedeció, embistiendo hasta que mi cuerpo temblaba. En más de 15 minutos de escena, me corrió dentro dos veces, llenándome hasta que no pude más. Al final, solo pude gemir: 'Nunca pensé que tu polla sería tan buena...'