Destiny Cruz joven chupa polla y la empotran bruta
Destiny solo tiene dieciocho años pero desde que la conocí no hay un solo día que no me deje con la boca llena de su saliva y esa carita de puta ansiosa que le sale cuando le clavan la verga hasta el fondo. La primera vez que la vi de rodillas con esos labios carnosos rodeando mi tronco grueso no pude evitar soltar un gruñido al sentir cómo su lengua juguetona se enredaba en el glande palpitante, chupando sin parar hasta dejarme la polla brillante y lista para más. Mientras sus tetitas pequeñas rebotaban con cada movimiento, ella gemía como loca con la boca llena, su coño empapado goteando sobre mis huevos cada vez que la agarraba fuerte de las caderas para clavársela más hondo, sintiendo cómo su concha estrecha se ajustaba como un guante alrededor de mi verga. Destiny no para de mover ese culito prieto contra mí, pidiendo a gritos que la folle como la puta que es, con embestidas que hacen que sus tetas pequeñas se muevan al ritmo de mis envestidas brutales mientras sus gemidos ahogados en saliva se mezclan con el sonido húmedo de carne golpeándose sin piedad. Cada vez que la penetro hasta el fondo siento cómo su coño se contrae de placer, sus paredes internas apretando mi polla como si no quisiera soltarla nunca, y entonces aumenta el ritmo, moviendo las caderas con desesperación hasta que los dos nos corremos a la vez, su leche llenándome la boca mientras ella se corre gritando con la garganta llena de mi semen espeso y caliente que no para de salir a borbotones. Después se queda tirada sobre la cama, jadeando con la boca entreabierta y los muslos pegajosos de fluidos, mientras yo le paso los dedos por esa raja empapada para asegurarnos de que no se escapa ni una gota de lo que le he metido dentro con tanta fuerza.