Rokkuman le hace una paja chilena que no olvida
Te voy a contar cómo Rokkuman se encargó de que ese tipo que me robó el novio se arrepintiera de haberme dejado. Lo vi en el bar, todo engreído, creyéndose el mejor, y supe que tenía que humillarlo. Me acerqué, le sonreí con mala intención y le susurré al oído que le iba a enseñar qué se pierde un hombre cuando me ignora. Le agarré la polla por encima del pantalón y sentí cómo se ponía dura al instante, el muy puto no podía creer su suerte. Pero yo no estaba ahí para darle placer, estaba ahí para demostrarle que nadie me deja así como así. Le bajé la bragueta de un tirón y saqué su verga, gruesa y palpitante, mientras le decía que esto era solo el principio de su castigo. Empecé a pajearlo lento, disfrutando cómo se le escapaban los gemidos, pero cuando estaba a punto de correrse, paré en seco y le sonreí con maldad. Le dije que ahora sí iba a ver lo que era bueno, y me puse a chupar su polla con furia, tragándomela entera de golpe hasta que sus caderas chocaron contra mi boca. El muy cabrón se corrió en mi garganta, temblando como un perrito, y cuando terminó, lo miré a los ojos y le dije que eso era lo que se pierde un hombre cuando me subestima. Se quedó ahí, derrotado, sabiendo que nunca más volvería a verlo igual.