Mujer ardiente prueba la polla de su amante mientras el marido duerme
Te voy a contar cómo me moría por una buena polla hace días, pero mi marido no estaba a la altura hoy. Llevaba semanas mirándome con deseo cada vez que Kapil, el amigo de la familia, venía a casa. Su mirada siempre caía en mis tetas grandes y mi culo redondo, y yo me derretía por dentro. Hoy lo invité a 'tomar café' mientras mi esposo dormía la siesta, pero entre los dos sabíamos qué iba a pasar. Le arranqué el pantalón de un tirón y su verga gorda saltó frente a mí, dura como el acero. Me subi encima de una estocada, empalándome hasta que mis caderas chocaron contra las suyas, sintiendo cada centímetro de esa polla enorme dentro de mí. Gemía como una perra en celo, sus manos apretando mis nalgas mientras me follaba con fuerza. Su respiración agitada se mezclaba con mis gritos, y cuando me corrió dentro, me hizo temblar entera. Al terminar, Kapil me sonrió con esa mirada de 'sabes que volverás por más', y yo solo pude susurrarle: 'Mañana no traigas café, trae eso otra vez'.