Masaje nuru en pareja con polla chupada y coño comido
Ella llegó con ese culito apretado y esos pechos naturales que rebotaban cada vez que se inclinaba sobre su cuerpo, oliendo a aceite de almendras y a puro deseo. El muy cabrón no pudo resistirse cuando sintió sus pies descalzos masajeando su entrepierna mientras le susurraban cosas sucias al oído, prometiéndole que hoy la iba a hacer gemir como nunca. Primero le untó el aceite caliente por toda la espalda, bajando con los dedos hasta que su polla ya estaba dura como una piedra, palpitando entre sus piernas. Ella se dio la vuelta y se sentó encima de él, empalándose con un solo movimiento mientras sus tetas le rebotaban en la cara, y empezó a cabalgarlo como si no hubiera mañana, con la cera de las velas derritiéndose sobre sus cuerpos sudorosos. Cada vez que sus nalgas chocaban contra sus muslos él le clavaba los dedos en la cintura, sintiendo cómo su coño bien mojado se tragaba su verga hasta la base, chorreando jugos por todos lados. Él le lamió los pezones duros como piedras mientras sus labios le recorrieron el cuello, mordisqueándolo hasta dejarle marcas que después se verían en la ducha, y cuando ella se inclinó hacia atrás para agarrarse de sus piernas él aprovechó para hundir la cara entre sus muslos y empezar a devorarle el clítoris sin piedad. Los gemidos de ella resonaban en la habitación, mezclados con los sonidos húmedos de su boca tragándose su polla sin parar, chupando hasta que él sintió que se le iba a salir la leche por las pelotas. Cuando él la volteó contra la pared y le levantó una pierna para empotrarla desde atrás, su coño ya estaba tan abierto y mojado que cada embestida hacía chapotear sus fluidos contra sus muslos, y ella no paraba de gritar que no se detuviera, que no la sacara nunca de ahí. Los dos acabaron tirados en el suelo, cubiertos de aceite y sudor, con sus cuerpos pegados mientras él le metía los dedos en la boca para que se limpiara los jugos de su propia corrida, y ella no pudo evitar reírse cuando notó que él todavía estaba duro y listo para otra ronda. Entre risas y jadeos, se quedaron ahí un buen rato, sabiendo que este masaje nuru les había dejado el cuerpo hecho mierda pero el alma más satisfecha que nunca.