Mariana Lins se deja destrozar el culo por Paulo Machy
La habitación huele a perfume barato y sudor, las cortinas medio corridas dejan entrar rayos de luz que se clavan en el cuerpo de Mariana Lins, que se contonea frente al espejo ajustándose el tanga de encaje negro. Lleva horas provocándolo, mandándole fotos de su culo perfecto, rozándose contra él cada vez que pasa, sabiendo que Paulo Machy no aguantará mucho más. Él la mira con los ojos inyectados de deseo, los dedos apretando el borde de la mesa mientras ella se inclina hacia adelante, el tanga desaparece entre las nalgas, dejando ver el agujero rosado y húmedo. Paulo Machy no resiste más, la agarra por las caderas y la empuja contra la pared, su polla gruesa entrando de una estocada hasta hacerla gemir. Mariana Lins arquea la espalda, las uñas marcando la pared mientras él la embiste con fuerza, el sonido de la carne chocando llena la habitación. Cada empujón la hace gritar, el culo apretado tragándose la verga hasta las pelotas, el sudor resbalando por su espalda. Paulo Machy no para, la levanta en el aire y la clava en el sofá, las piernas de ella alrededor de su cintura, los gemidos cada vez más altos. Mariana Lins siente cómo la polla la llena por completo, el placer mezclándose con el dolor mientras él acelera el ritmo. Paulo Machy gruñe, las venas de su cuello marcadas, y con un último empujón se corre dentro de ella, el semen caliente llenando su culo. Mariana Lins jadea, el cuerpo temblando, y cuando él se retira, le susurra: '¿Ves? Sabía que no podías resistirte a mi culo.'