Janny Costa desafía a su amante con su polla dura y caliente
El olor a sudor y lujuria llenó la habitación cuando sentí su mirada clavada en mi cuerpo, sabiendo que hoy no me rendiría tan fácil. Janny Costa me retó a ver si podía aguantar mi ritmo, y yo le respondí con una sonrisa mientras me acercaba, mi polla ya dura y lista para el juego. Le di la vuelta y le mostré mi culo perfecto, moviéndolo lento para provocarlo, sintiendo cómo su respiración se aceleraba. '¿Crees que puedes manejar esto?' le susurré, y antes de que pudiera responder, me incliné y le di una palmada en el culo, escuchando su gemido ahogado. Me arrodillé y le chupé la polla con fuerza, sintiendo cómo se endurecía más en mi boca, pero no iba a dejar que se corriera tan rápido. Lo empujé contra la pared y me subí encima, empalándome de golpe hasta sentir sus pelotas chocando contra mi culo, y él gruñó, agarrándome las caderas con fuerza. Lo monté con furia, rebotando sobre su verga mientras sus manos apretaban mis tetas, y cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo mi coño se apretaba alrededor de su polla. 'No te corras todavía, cabrón', le dije entre jadeos, pero él solo gruñó y me dio una nalgada que resonó en la habitación. Me giró y me empotró contra el colchón, entrando y saliendo de mí con embestidas brutales, y yo solo podía gritar, sintiendo cómo su verga me llenaba por completo. Sus manos me sujetaron las muñecas y me folló con más fuerza, y cuando sentí que ya no aguantaba más, le mordí el hombro y le susurré: 'Córrete dentro de mí, ahora'. Él gruñó y me embistió una última vez, y sentí su leche caliente llenándome mientras yo me corría también, apretando su polla con mi coño. Fue una follada intensa, y ahora sabía que él no era rival para mí.